miércoles, 8 de noviembre de 2017

Campos segados




Peleo conmigo misma a diario,
para no escribirte, 
para no pensarte,
para no ser tan consciente 
de que existes.
Para pasar este trago inaguantable.

Como el que deja un vicio,
como el que piensa
que se puede respirar sin aire.

Peleo conmigo misma y voy ganando,
poco  poco la victoria está segura
aunque no sé muy bien cuál es mi bando,
aunque no sé muy bien cual es la cura.

¿Qué siente un vaso ya vacío
cando sabe que alguien lo había llenado?

¿Qué sabe la marea de lo que retira
cuando alguien deja en la arena algo olvidado?

¿Qué hay de los campos que se siegan
si los despoja de sus frutos ya crecidos
la misma mano que antes los había sembrado?




16/8/17


martes, 7 de noviembre de 2017

¿Esto cuánto dura?



Quisiera saber si hay una cura
un atajo rápido, sin despilfarro
que alivie la presión que hay aquí dentro.

Quisiera yo saber si hay un remedio
que me evite cavilar sin llegar a algo.

Es un poco frustrante, hasta inquietante
que todo el mundo diga que es el tiempo,
este tiempo que tiene el don que todo cura
que nos hace vivir y que es sustento.

Yo sólo quiero saber cuánto dura
cuánto lleva olvidar este tormento
quiero saber si tiene cura.
Si no encuentro algo nuevo ¿me lo invento?




16/8/17

jueves, 10 de agosto de 2017

Lágrimas negras




Hay una pérdida de fe en cada corazón roto
en cada aliento que se fue, en cada rincón remoto.
Hay una huida hacia delante, una estampida,
aunque mi corazón tenga mucho aguante,
parece que así es mi vida.

Hay una pérdida de ganas, un infortunio
que me sale escupiendo llamas
en cada empuje, en cada ruido.
Hay una pérdida de ilusión en cada salida.
Cuando crees que vuelve tu corazón,
aparecen nuevas heridas.

Apatía barata, de mercadillo
que claro suena ese estribillo,
tu cobardía latente, bien entendida,
puedes tener buena intención, creerte inocente,
y estás perdida.

Yo pensaba que por fin era visible
perdida entre tanta gente. 
Yo pensaba que mi alma cantaba,
cristalina, intermitente.
Que mi luz sería farol para tu alma,
tu alma inerte. 

Qué inválidas están tus emociones,
madre que pena.
Qué pena madre que estés tan muerto,
madre que pena.
Qué ríos forman mis lágrimas,
madre qué río.
Que pena que estés tan triste,
tan sin sentío.

Qué cansado es este sube y baja eterno,
ya no quiero volver a esa condena,
ya no quiero volver a enamorarme,
que esta pena no merece la pena.

Y yo que creía que alguien me veía.
Yo creía que alguien me veía.
Que veía en mi sonrisa algún sustento,
que pretensión quererse tan querida,
que ilusión el pensar que no lo invento.

Y yo que creía que alguien me miraba
que mi cuerpo era su fuego 
y mis manos su escapada.
Yo que pensaba que mi boca era un faro,
menuda gilipollas, así de enamorada.

No quería escribir versos ni componer canciones,
lo que quiero es un corazón tranquilo,
no quiero tantas emociones,
no quiero repetir el estribillo.

No quiero que nadie me sostenga la mirada,
no quiero amar a nadie, ni sentirme amada.
Menudo doble filo viene al desengaño,
no, no quiero, no me apaño.

Aaa que veneno eres tan engañoso
el pensar que eres correspondida,
aaaa pero tu eres dueña de tu engaño
por dejarte tan desprotegida.

No, no quiero que nadie más me vea
que me vuelvan a buscar con la mirada,
no quiero que nadie me pretenda,
que me miren como si fuera inesperada.

Y así el viento se lleva mis lágrimas negras,
así el viento me limpia el alma.
Escupo mis palabras para que sean eternas
y buceo en el futuro de mi nada.


No vuelvas los ojos niña triste,
ojos negros por lágrimas saladas,
no vuelvas los ojos ni un minuto
que si no tienes cuidado
te'esparramas.






Martes 25 de julio, Frías, Burgos.
En las murallas, con el WIM esperándome para quedar tranquila.
(salió así, de carrerilla, lo mismo un día le doy una vuelta para que no esté tan "escupido")